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MARTIN NUÑEZ SLAVEN -¿Por qué todos siguen eligiendo a Spider-Man? La historia de un héroe que atraviesa generaciones
Hoy en día .
Hora: 13:38
MARTIN NUÑEZ SLAVEN -¿Por qué todos siguen eligiendo a Spider-Man? La historia de un héroe que atraviesa generaciones

En una nueva columna de 'Barrilete Cósmico', Martín Núñez Slaven volvió a poner el cine sobre la mesa para hablar de algunos de los estrenos más esperados a nivel mundial y, especialmente, para recorrer la particular historia cinematográfica de Spider-Man, un personaje que atravesó distintas generaciones, actores, directores, estudios y hasta disputas empresariales antes de convertirse en uno de los grandes fenómenos de la pantalla grande.


La conversación comenzó con los estrenos que despiertan expectativa a nivel internacional. Entre ellos aparecieron La constelación del perro, dirigida por Ridley Scott; Clayface, una película de terror centrada en un enemigo de Batman; una nueva entrega de Los Juegos del Hambre; Jumanji 3 y las próximas películas de Marvel, entre ellas Avengers: Doomsday.


Pero para Martín, uno de los estrenos que más expectativa generaba era 'Spider-Man: Un nuevo día', cuyo lanzamiento fue tomado como punto de partida para analizar cómo un personaje nacido en los cómics terminó convirtiéndose en uno de los mayores fenómenos cinematográficos de las últimas décadas.


De los cómics de 1962 a la pantalla grande


Spider-Man nació en las historietas en 1962, pero su llegada al cine demoró varias décadas.


Según repasó Martín durante la columna, hubo distintos intentos de llevar al personaje a la pantalla antes de que finalmente tuviera su primera película cinematográfica en 2002.


En 1967 se realizó una serie animada, aunque terminó siendo cancelada por cuestiones relacionadas con los costos de producción. También hubo intentos de desarrollar una serie televisiva de acción real durante las décadas del 70 y 80, pero los costos y el contexto de la industria hicieron que esos proyectos no prosperaran.


El problema no era solamente económico. Durante buena parte de los años 80 y 90, el cine de superhéroes no atravesaba su mejor momento y Hollywood no demostraba demasiado interés en este tipo de producciones.


Mientras tanto, Marvel atravesaba una profunda crisis económica, situación que llevó a la compañía a vender los derechos cinematográficos de algunos de sus personajes.


Y ahí comienza una de las historias más insólitas de Spider-Man.


Cuando quisieron convertir a Spider-Man en un monstruo


Los derechos del personaje terminaron en manos de The Cannon Group, una empresa que, según explicó Martín, no comprendía demasiado bien qué era Spider-Man ni cuál era la esencia del personaje.


La primera propuesta que surgió fue completamente alejada del Spider-Man que conocemos.


La idea era realizar una película de terror en la que Spider-Man se convirtiera en una especie de monstruo, convirtiendo al propio héroe en el centro del conflicto.


La propuesta generó rechazo y finalmente se decidió investigar más profundamente al personaje.


Entonces apareció otra posibilidad: una película con Doctor Octopus como antagonista.


El problema volvió a ser el dinero.


La producción requería una enorme cantidad de trabajo práctico: escenografía, maquillaje, vestuario y especialmente la construcción del villano, algo que en aquella época demandaba una cantidad de recursos que la tecnología actual permite resolver de otra manera.


La película llegó a quedar a mitad de desarrollo.


En los años 90 se intentó retomar el proyecto con otra empresa, aunque vinculada al mismo propietario, pero tampoco logró concretarse.


Spider-Man seguía esperando su oportunidad.


Sony entra en escena y Spider-Man finalmente llega al cine


La situación cambió a comienzos de los 2000, cuando Sony adquirió los derechos cinematográficos de Spider-Man.


Según lo explicado durante la columna, el acuerdo establecía que, si no se realizaba una película de Spider-Man —o relacionada con su universo— dentro de un determinado período, los derechos regresarían a Marvel. Esto generaba una presión concreta: había que producir películas para conservar los derechos.


Y finalmente, en 2002, llegó la primera gran película de Spider-Man.


El director elegido fue Sam Raimi, un realizador proveniente principalmente del cine de terror, y el encargado de ponerse la máscara fue Tobey Maguire.


La llegada de Raimi terminó siendo fundamental para definir una identidad cinematográfica propia.


Tobey Maguire y la trilogía de Sam Raimi


La primera película de Raimi presentó al gran público una versión de Spider-Man que no era simplemente un superhéroe que peleaba contra villanos.


Había una persona detrás de la máscara.


Y justamente ese componente humano es uno de los aspectos que Martín destacó especialmente del trabajo de Raimi.


La segunda película, 'Spider-Man 2', estrenada en 2004 y con Doctor Octopus como villano, es considerada en la conversación como la mejor película de Spider-Man.


El motivo no estaría solamente en sus escenas de acción o en sus efectos especiales, sino en la humanidad que Raimi consiguió darle al personaje.


Peter Parker tenía problemas, dudas, responsabilidades y conflictos personales. Era un superhéroe, pero también era una persona.


Y esa característica terminaría siendo fundamental para entender por qué Spider-Man funciona tan bien con el público.


Cuando Sony comenzó a intervenir


La historia cambió con 'Spider-Man 3'.


Raimi tenía pensado que el Hombre de Arena fuera el principal antagonista, pero los productores de Sony comenzaron a intervenir cada vez más en las decisiones creativas.


Uno de los pedidos más importantes fue incorporar a Venom, un personaje que gozaba de enorme popularidad entre los fanáticos.


El problema, según el análisis de Martín, fue que la película terminó acumulando demasiados personajes y demasiadas historias.


Venom, el Hombre de Arena y otros conflictos se repartieron el tiempo disponible y muchas de las tramas no pudieron desarrollarse adecuadamente.


La película tuvo buenos resultados comerciales, pero la audiencia no quedó completamente convencida.


El problema no era necesariamente la cantidad de personajes en sí misma, sino que una película tiene un tiempo limitado para desarrollar cada historia. Cuando se incorporan demasiadas subtramas, el espectador puede perder el sentido de aquello que está siguiendo.


La experiencia también generó tensiones entre Raimi y los productores.


El director llegó a trabajar en una posible cuarta película, pero finalmente decidió no continuar bajo esas condiciones.


Y Spider-Man volvió a empezar.


Andrew Garfield y un nuevo intento


El reinicio llegó con Marc Webb, director asociado principalmente al cine romántico, y Andrew Garfield como el nuevo Peter Parker.


The Amazing Spider-Man llegó alrededor de 2012 y tuvo una recepción positiva, aunque apareció inmediatamente un problema que acompañaría a toda la nueva etapa: la comparación con Tobey Maguire y Sam Raimi.


El público ya tenía un Spider-Man propio.


Y ahora tenía que decidir qué versión prefería.


Garfield aportó otra personalidad al personaje, pero la comparación fue permanente: quién era mejor, quién era más humano, quién representaba mejor a Peter Parker.


En 2014 llegó The Amazing Spider-Man 2, y allí volvió a aparecer el mismo problema que había afectado a la tercera película de Raimi: demasiados personajes y demasiadas tramas.


Según el análisis realizado durante la columna, la película dejó de priorizar una historia con corazón para intentar construir algo mucho más grande: un universo cinematográfico alrededor de Spider-Man.


Se incorporaron villanos, subtramas y diferentes líneas narrativas que no terminaron de cerrarse.


Y mientras el proyecto intentaba crecer, ocurrió otro hecho inesperado: el hackeo a Sony.


El hackeo que expuso los planes de Sony


El ataque informático a Sony provocó la filtración de miles de correos electrónicos internos.


Entre las conversaciones aparecieron diferentes planes relacionados con Spider-Man y la posibilidad de que el personaje terminara formando parte del universo cinematográfico que Marvel estaba construyendo.


Pero también quedaron expuestos numerosos proyectos que Sony tenía en mente.


Entre ellos aparecían nuevas películas de Spider-Man, Los Seis Siniestros, una película de Venom y hasta proyectos relacionados con personajes secundarios como la tía May.


El problema, según el análisis de Martín, era que nuevamente se estaba priorizando la construcción de un universo comercial por sobre una historia concreta.


Finalmente, la etapa de Andrew Garfield llegó a su fin y Sony tomó una nueva dirección.


Tom Holland: el tercer Spider-Man


En 2016, Spider-Man volvió a aparecer en pantalla, esta vez interpretado por Tom Holland, con su primera aparición en Captain America: Civil War.


Luego llegó Spider-Man: Homecoming, una película que tuvo buena recepción, aunque también apareció una crítica hacia esta nueva versión: para algunos espectadores, el personaje era demasiado dependiente de otros héroes del Universo Cinematográfico de Marvel.


Pero Holland tenía algo diferente.


Era realmente joven.


Y eso permitía recuperar una característica fundamental del personaje original: Peter Parker era un adolescente.


Después llegó Far From Home, que superó el billón de dólares de recaudación, y Spider-Man quedó definitivamente integrado al universo de Marvel.


Pero la historia empresarial todavía no había terminado.


Sony y Marvel: otra pelea por Spider-Man


Después de las primeras películas protagonizadas por Holland, Sony y Marvel volvieron a enfrentarse.


El conflicto puso en peligro la continuidad del personaje dentro del Universo Cinematográfico de Marvel.


Y ahí ocurrió uno de los episodios más llamativos de toda esta historia.


Según relató Martín, Tom Holland tenía apenas 23 años cuando intervino para intentar acercar a las dos empresas.


El actor llamó tanto a Disney como a Sony para intentar que continuaran las negociaciones y evitar que Spider-Man quedara nuevamente separado del universo Marvel.


La disputa terminó resolviéndose mediante un nuevo acuerdo y Spider-Man continuó dentro del universo compartido.


Y entonces llegó la película que cambiaría nuevamente las reglas.


'No Way Home': los tres Spider-Man juntos


'Spider-Man: No Way Home' reunió a las tres versiones cinematográficas del personaje:


Tobey Maguire


Andrew Garfield


Tom Holland


La película se convirtió en un fenómeno mundial y, según lo señalado durante la columna, recaudó cerca de 2.000 millones de dólares.


Pero su importancia no estuvo solamente en la recaudación.


La película permitió cerrar simbólicamente distintas etapas y, al mismo tiempo, reiniciar la historia.


El pasado de Spider-Man dejó de ser un problema y pasó a convertirse en parte de la nueva historia.


La película también permitió algo que durante años parecía imposible: que distintas generaciones de espectadores pudieran encontrarse con su propio Spider-Man dentro de una misma sala de cine.


Una nueva etapa: escuchar a la audiencia


Martín también destacó cómo las películas más recientes comenzaron a prestar especial atención a lo que la audiencia pedía.


La nueva mirada sobre Spider-Man busca mostrarlo de una manera más humana, con un guion más trabajado y con mayor énfasis en lo que siente Peter Parker.


La audiencia, en este proceso, tiene un papel central.


Los fanáticos reclaman, comparan, discuten y piden determinadas cosas. Y los estudios, inevitablemente, escuchan.


En ese sentido, No Way Home funcionó como una película especialmente pensada para ese público que durante años había seguido las diferentes versiones del personaje.


¿Por qué Spider-Man sigue siendo elegido?


Quizás la pregunta más interesante de toda la columna fue la que planteó un oyente: ¿por qué Spider-Man continúa convocando a personas de distintas generaciones?


La respuesta aparece en la propia naturaleza del personaje.


Spider-Man es, antes que nada, un adolescente.


Peter Parker tiene aproximadamente 15 años cuando comienza su historia. Vive con su tía, tiene problemas económicos, estudia, trabaja, tiene conflictos amorosos y debe afrontar situaciones cotidianas.


Y encima de todo eso, tiene que salvar al mundo.


Es justamente esa combinación la que permite que muchos jóvenes puedan identificarse con él.


Como se explicó durante la charla, resulta más sencillo que un adolescente pueda verse reflejado en un chico con problemas cotidianos que en un personaje como Iron Man, presentado como un adulto millonario.


Spider-Man tiene poderes extraordinarios, pero su vida cotidiana es extraordinariamente común.


Tiene que estudiar.


Tiene que trabajar.


Tiene que ayudar en su casa.


Tiene problemas con la persona que ama.


No puede revelar su identidad.


Pierde a sus seres queridos.


Tiene responsabilidades que muchas veces no sabe cómo manejar.


Y después de todo eso, aparece un villano.


Esa humanidad es la que permite que el personaje sobreviva a los cambios de época.


Un fenómeno que atraviesa generaciones


La prueba pudo verse incluso en los cines de Chacabuco.


Durante la presentación de la película, Martín recordó haber visto una sala llena en la que convivían abuelas, padres, madres, niños, adolescentes y adultos jóvenes.


Todos estaban allí por el mismo personaje.


Y había otra imagen que resumía la relación entre Spider-Man y sus fanáticos: cuando terminaban los créditos, buena parte del público permanecía sentado esperando la escena postcréditos.


Eso demuestra que no se trata simplemente de una película más.


Hay espectadores que llevan décadas siguiendo al personaje y otros que recién están descubriéndolo.


El niño que conoció a Spider-Man a través de los dibujos animados puede convertirse años después en el padre que lleva a su hijo al cine.


El adolescente que creció con Tobey Maguire puede compartir ahora una película con alguien que descubrió al personaje a través de Tom Holland.


Y todos reconocen al mismo héroe.


Spider-Man como la cara de Marvel


Para Martín, justamente esa conexión explica por qué Spider-Man se convirtió en la cara principal de Marvel.


Durante décadas hubo intentos, conflictos empresariales, cambios de derechos y diferentes proyectos para lograr llevar al personaje al cine.


Marvel podía tener muchos superhéroes, pero Spider-Man era demasiado importante como para quedar fuera de la pantalla grande.


La historia cinematográfica del personaje terminó siendo, entonces, una combinación de arte, industria, negocios, tecnología, decisiones creativas y, sobre todo, audiencia.


Cada generación tuvo su propio Spider-Man.


Cada estudio intentó construir su propio universo.


Cada director aportó una mirada diferente.


Y los fanáticos fueron acompañando, criticando, reclamando y eligiendo.


???? Del monstruo de The Cannon a Tom Holland


La historia que repasó Martín Núñez Slaven en 'Barrilete Cósmico' muestra que Spider-Man estuvo muy cerca de no convertirse nunca en el personaje cinematográfico que conocemos.


Pudo haber sido un monstruo de una película de terror.


Pudo haber quedado atrapado en una producción imposible de financiar.


Pudo haber terminado en proyectos televisivos que nunca llegaron a concretarse.


Tuvo que atravesar la crisis económica de Marvel, la venta de derechos, las disputas con Sony, los conflictos creativos, tres actores diferentes, reinicios, filtraciones, peleas empresariales y exigencias de los fanáticos.


Y, sin embargo, siguió adelante.


Quizás porque detrás de todas esas versiones siempre hubo algo que no cambió: Peter Parker sigue siendo un chico común que intenta hacer lo correcto mientras lidia con problemas que cualquiera puede entender.


Por eso cambia el actor, cambia el director, cambia el estudio y cambia la tecnología.


Pero Spider-Man permanece.


Y mientras una nueva película vuelve a ponerlo en el centro de la pantalla grande, la audiencia vuelve a elegirlo.


Porque, en definitiva, todos pueden encontrar algo de sí mismos detrás de la máscara


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