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ESTUDIANTES DE 4TO 6TA E.E.SN°4 - '¿La estoy usando yo o la red social me está usando a mí?': estudiantes hablaron sobre los riesgos de internet
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Hora: 12:37
ESTUDIANTES DE 4TO 6TA E.E.SN°4 - '¿La estoy usando yo o la red social me está usando a mí?': estudiantes hablaron sobre los riesgos de internet

Una nueva visita de estudiantes de la Escuela de Educación Secundaria N°4 a la radio permitió abrir una conversación sobre uno de los temas que atraviesa especialmente a las nuevas generaciones: las redes sociales.


En esta oportunidad fueron cinco integrantes de 4.º 6.ª quienes llegaron temprano a los estudios para presentar el trabajo realizado junto a su profesora de Introducción a la Comunicación, Mabel López.


Tomás Di Marco, Benjamín Puglisi, Ailén Coria, Martina Bautista y Valentina Lucero prepararon una exposición en la que buscaron mostrar que las redes sociales no son únicamente espacios de entretenimiento o comunicación, sino también ámbitos donde existen riesgos que requieren atención, responsabilidad y conocimiento.


'Queremos concientizar de los beneficios y los peligros que tienen las redes sociales', explicó Tomás durante la entrevista.


La propuesta partió de una idea sencilla pero cada vez más necesaria: aprender a utilizar las redes sin permitir que sean ellas las que terminen determinando cuánto tiempo se les dedica, qué información se comparte y cómo se construyen los vínculos.


Las redes como parte de la vida cotidiana


Los estudiantes señalaron que las redes sociales forman parte de la vida cotidiana de prácticamente todas las generaciones.


WhatsApp, Instagram, Facebook, TikTok y otras plataformas se convirtieron en herramientas habituales para comunicarse, informarse, entretenerse y compartir momentos.


Entre los aspectos positivos destacaron precisamente esa posibilidad de mantener contacto con personas que están lejos, acceder a información y descubrir nuevos intereses.


Pero también remarcaron que cada una de esas posibilidades tiene una contracara.


El ciberbullying, la desinformación, la exposición de información personal y el uso excesivo de las pantallas fueron algunos de los principales riesgos mencionados durante la charla.


La conclusión a la que llegaron los estudiantes es que las redes no son buenas ni malas por sí mismas: el problema está en el uso que se hace de ellas y en la manera en que se interactúa con otras personas.


La comparación permanente y la construcción de una vida 'perfecta'


Uno de los puntos más interesantes de la exposición estuvo relacionado con la comparación.


Los estudiantes plantearon que muchas veces las personas observan fotografías, videos o publicaciones de otros usuarios y terminan comparando su propia vida con aquello que aparece en una pantalla.


Una fotografía de un cuerpo considerado 'perfecto', una familia aparentemente feliz, una pareja ideal, un viaje o una vida llena de actividades pueden generar en quien observa la sensación de que todos los demás tienen aquello que a uno le falta.


El problema, señalaron, es que las redes sociales muestran solamente una parte de la realidad.


Quien observa no sabe qué ocurre detrás de esa fotografía ni cuánto de lo publicado representa realmente la vida de esa persona.


La comparación puede ser particularmente compleja durante la adolescencia, cuando todavía se encuentran en construcción aspectos vinculados con la identidad, la autoestima y la propia imagen.


Los estudiantes también mencionaron los videos de TikTok y otras plataformas donde determinadas personas muestran talentos, cuerpos, viajes o estilos de vida que pueden hacer que otros sientan que no son suficientemente buenos o que no tienen nada para ofrecer.


'Cinco minutos' que terminan siendo horas


Otro de los temas que surgió durante la entrevista fue el tiempo que se pasa frente a una pantalla.


Los estudiantes describieron una situación habitual: entrar a una red social con la intención de mirar algo durante unos minutos y descubrir, mucho después, que pasó una hora o incluso más.


El ejemplo apareció especialmente relacionado con el momento previo a dormir.


La intención inicial puede ser revisar rápidamente TikTok, Instagram u otra plataforma, pero el desplazamiento permanente de contenidos hace que sea difícil advertir cuánto tiempo transcurrió.


Frente a esta situación, los estudiantes plantearon la necesidad de aprender a utilizar las redes de manera responsable y evitar que ocupen todo el tiempo disponible.


La pregunta que dejaron al aire resume buena parte del trabajo:


'¿La estoy usando yo o la red social me está usando a mí?'


Ciberbullying: escuchar, acompañar y pedir ayuda


El ciberbullying fue otro de los ejes centrales de la exposición.


Los estudiantes remarcaron que frente a una situación de acoso virtual es fundamental escuchar a la persona afectada y acompañarla sin responsabilizarla por lo que está ocurriendo.


También mencionaron algunas medidas concretas que pueden ayudar a enfrentar estas situaciones, como conservar capturas de pantalla de los mensajes o publicaciones, bloquear y denunciar a quien realiza el acoso y recurrir a un adulto de confianza o a un docente.


La importancia de guardar pruebas fue destacada especialmente porque permite registrar lo sucedido y contar con elementos que puedan ser utilizados al momento de denunciar una situación.


Pero el mensaje no estuvo dirigido solamente a quien sufre el acoso.


Los estudiantes también hablaron de la responsabilidad de quienes observan.


Si una persona ve que otra está siendo acosada en redes, no debería permanecer indiferente. Puede acompañarla, avisar a un adulto y colaborar para denunciar el contenido.


Otro de los mensajes que remarcaron fue que pedir ayuda no es una señal de debilidad.


'Nadie merece recibir amenazas, burlas o mensajes hirientes en internet', señalaron durante la exposición.


Lo que se publica puede permanecer


La conversación también puso el foco en la información personal.


Los estudiantes advirtieron sobre la necesidad de pensar antes de publicar datos, fotografías, ubicaciones o cualquier otro contenido que pueda comprometer la privacidad.


En ese sentido, señalaron que no toda la información que circula por internet es verdadera y que tampoco todo aquello que se comparte permanece necesariamente dentro del círculo de personas para el que fue pensado originalmente.


La exposición buscó transmitir especialmente a los usuarios más jóvenes la importancia de detenerse unos segundos antes de publicar.


Una fotografía, un dato personal o una conversación pueden adquirir una dimensión completamente diferente una vez que abandonan el control de quien los publicó.


La inteligencia artificial abre nuevos riesgos


La inteligencia artificial fue otro de los temas que los estudiantes incorporaron a su análisis.


Desde su propia experiencia como adolescentes que utilizan cotidianamente las nuevas tecnologías, plantearon que el desarrollo de herramientas capaces de generar imágenes y videos cada vez más realistas genera nuevas dificultades para distinguir qué es verdadero y qué no.


Durante la entrevista mencionaron la posibilidad de utilizar fotografías reales para generar contenidos que representen situaciones que nunca ocurrieron.


La preocupación de los estudiantes estuvo relacionada especialmente con el nivel de realismo que pueden alcanzar algunas de estas producciones.


'Ya ni nosotros nos damos cuenta qué es real y qué no', plantearon.


Para ellos, el problema no pertenece a un futuro lejano: es una realidad que ya forma parte del mundo digital en el que viven.


También apareció la preocupación por el uso de inteligencia artificial en ámbitos educativos y, en la conversación, se marcó la diferencia entre utilizar estas herramientas como apoyo para determinadas tareas y reemplazar completamente el trabajo propio.


La importancia de no creer todo lo que aparece en una pantalla


La aparición de la inteligencia artificial profundiza, además, un problema que ya existía con las redes sociales: la dificultad para diferenciar información verdadera de contenidos manipulados o falsos.


Los estudiantes consideraron que las nuevas generaciones tendrán que desarrollar cada vez más herramientas para analizar aquello que consumen en internet.


No alcanza con que una fotografía o un video parezca real.


La pregunta, plantearon, debería ser también de dónde proviene, quién lo publicó, qué información existe detrás y con qué intención fue creado.


Una mirada adolescente sobre un problema que atraviesa a todos


Aunque el trabajo fue realizado por estudiantes, la conversación rápidamente excedió al ámbito escolar.


Las redes sociales forman parte de la vida de niños, adolescentes y adultos. Por eso, muchos de los problemas que identificaron los jóvenes también afectan a generaciones mayores.


El uso excesivo del celular, la comparación, la exposición de información personal, las agresiones virtuales y la circulación de información falsa son situaciones que no tienen una edad determinada.


Por eso, uno de los principales aportes de la exposición fue justamente poner a los propios adolescentes en el lugar de quienes analizan críticamente el mundo digital que habitan.


No se trató de demonizar las redes sociales.


Al contrario, los estudiantes reconocieron sus beneficios y las posibilidades que ofrecen para comunicarse, aprender y entretenerse.


El desafío, según explicaron, consiste en utilizarlas con responsabilidad y saber también cuándo es necesario desconectarse.


'Si alguien padece ciberbullying, no está solo'


Hacia el cierre de la exposición, los estudiantes volvieron sobre una idea fundamental: frente al ciberbullying, nadie debería quedar solo.


Escuchar, acompañar, pedir ayuda, guardar pruebas y recurrir a adultos de confianza son algunas de las herramientas que destacaron.


También señalaron que es importante no permanecer callado cuando se observa una situación de acoso hacia otra persona.


El trabajo permitió así transformar una experiencia escolar en una conversación abierta con la comunidad.


Y dejó una pregunta que probablemente sea cada vez más necesaria:


¿Estamos usando las redes sociales de manera consciente o estamos permitiendo que ellas decidan por nosotros cuánto tiempo les dedicamos, qué vemos y cómo nos sentimos?


La respuesta, como plantearon los propios estudiantes de 4.º 6.ª, empieza por aprender a utilizarlas de manera responsable.