Después de la agitada movilización de ayer frente al Congreso de la Nación, y con la infaltable represión policial ordenada por la Ministra de Seguridad de la Nación, Patricia Bullrich, los cacerolazos se hicieron sentir con fuerza en la ciudad de Buenos Aires, al igual que en diferentes puntos del país, al grito de "que se vayan todos".
En algunos casos, espontáneos; en otros, convocados por redes sociales, estos cacerolazos se dieron como protesta a la brutal represión policial que dejó un saldo de unas 150 personas detenidas, de las cuales al menos 50 continúan en dependencias policiales de la Capital Federal.
La violencia policial dejó en estado crítico al fotógrafo Pablo Grillo, quien fuera golpeado por una cápsula de gas lacrimógeno en su cabeza, provocándole graves daños cerebrales. Además, pudo verse un video en el que se registra como un efectivo de la Policía de la Ciudad empuja violentamente a una jubilada de 87 años, que terminó cayendo sin oponer resistencia, y golpeando su cabeza contra el suelo. Se calcula que hay un total de 46 personas heridas y el Gobierno nacional sigue justificando su accionar violento y de odio hacia todo aquel que reclame contra el ajuste y la miseria.