En una extensa y profunda entrevista radial, el diseñador y analista político Alejandro Grasso realizó un duro diagnóstico sobre la situación social, política y comunicacional que atraviesa la Argentina, advirtiendo que el país se encuentra inmerso en un proceso de manipulación de masas, pérdida de solidaridad y deterioro social, impulsado principalmente desde la propaganda política, los medios de comunicación concentrados y el uso estratégico de las redes sociales.
Grasso sostuvo que la velocidad con la que se suceden los hechos no es casual, sino parte de una estrategia comunicacional que impide la reflexión. 'Van pasando cosas una atrás de la otra y no nos dan tiempo a analizar', señaló, remarcando la importancia de los espacios radiales para detenerse a pensar críticamente la realidad.
Uno de los ejes centrales de la entrevista fue el uso de la comunicación, el diseño y la propaganda como herramientas de poder, comparando el contexto actual con procesos históricos como el fascismo europeo y la última dictadura militar argentina. Según Grasso, hoy ya no son necesarios los golpes militares tradicionales: 'Ahora existen los golpes mediáticos y judiciales', afirmó, explicando cómo se construyen discursos de odio, se instalan consignas falsas y se naturalizan situaciones de exclusión, violencia y desigualdad.
En ese marco, advirtió sobre la instalación deliberada del odio social, que se expresa en la violencia cotidiana entre vecinos, en el desprecio hacia los sectores más vulnerables y en la ruptura del tejido comunitario. 'Nos convencen de que el pobre es culpable de la pobreza, que está bien sufrir, que está bien enfrentarnos entre iguales', expresó.
Grasso también cuestionó duramente el rol de los medios de comunicación tradicionales, a los que responsabilizó por silenciar conflictos graves como los incendios en el sur del país, el cierre masivo de pymes, la pérdida de empleo, el ajuste en salud y educación y el desmantelamiento del Estado. 'Para muchos medios está todo bien, no pasa nada', sostuvo, mientras —según explicó— se destruyen industrias nacionales y se reemplaza la producción local por importaciones.
Otro punto clave fue el impacto de las redes sociales y los algoritmos, que, según Grasso, tuvieron un rol decisivo en el triunfo electoral del actual gobierno. Relató cómo plataformas como TikTok se convirtieron en un canal central para instalar consignas simples, violentas y emocionales, especialmente entre los jóvenes. 'El teléfono hoy es mucho más peligroso que la televisión', afirmó.
En relación al plano institucional, alertó sobre el avance de medidas autoritarias, como los decretos de necesidad y urgencia, el fortalecimiento de áreas de inteligencia y la persecución simbólica y judicial a quienes piensan distinto. Para Grasso, una dictadura moderna no necesita secuestros ni centros clandestinos: 'Alcanza con callar, perseguir, disciplinar y quitar derechos'.
Asimismo, expresó una fuerte preocupación por la venta de recursos estratégicos, el endeudamiento externo récord, la falta de obra pública y la dependencia creciente de intereses extranjeros. 'Se están vendiendo territorios, recursos naturales y soberanía', sostuvo, advirtiendo que las consecuencias serán irreversibles.
En el plano local, vinculó esta crisis nacional con situaciones cotidianas de violencia, negligencia y falta de respeto, como los accidentes de tránsito, el uso irresponsable del celular al manejar y el aumento de conflictos entre vecinos. Para Grasso, estos comportamientos no son hechos aislados, sino síntomas de una sociedad agotada, triste y emocionalmente dañada.
Finalmente, reflexionó sobre la pérdida de espacios de encuentro y celebración colectiva, defendiendo la importancia de la cultura, los festivales y las actividades comunitarias como herramientas de unión social. 'Hay una estrategia para que la gente esté mal, individualista y enfrentada', afirmó, y concluyó: 'Estamos presenciando la destrucción del país, no solo en lo material, sino también en lo emocional y en lo humano'.