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TRINIDAD RUSCONI - Día del Lector: reflexición sobre la importancia de leer, alerta sobre los riesgos de la censura y la manipulación de los libros
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TRINIDAD RUSCONI - Día del Lector:  reflexición sobre la importancia de leer,  alerta sobre los riesgos de la censura y la manipulación de los libros

En una nueva columna de Mass Radio, Trini, integrante de la productora y escritora, abordó el Día del Lector, que se conmemora cada 24 de agosto en Argentina en homenaje al nacimiento de Jorge Luis Borges. La charla también permitió reflexionar sobre los hábitos de lectura, la censura de libros a lo largo de la historia y los nuevos desafíos que plantea la digitalización y el procesamiento de obras mediante inteligencia artificial.


Cada 24 de agosto se celebra en Argentina el Día del Lector, una fecha vinculada al nacimiento de Jorge Luis Borges, ocurrido el 24 de agosto de 1899 en Buenos Aires. La conmemoración fue establecida oficialmente mediante la Ley 26.754, sancionada en 2012, con el objetivo de promover la lectura y homenajear a uno de los escritores argentinos más reconocidos de la literatura universal.


En su columna, Trini compartió algunos datos relacionados con los hábitos de lectura en nuestro país. Según la información presentada, el 51% de la población declaró haber leído al menos un libro durante el último año, mientras que en 2013 ese porcentaje alcanzaba el 57%.


Entre quienes leen, el promedio registrado es de aproximadamente tres libros por persona al año, con una cifra de 2,96 libros. Sin embargo, la distribución es muy desigual: mientras un 39% de los lectores leyó solamente uno o dos libros, un 24% llegó a seis o más.


Los jóvenes aparecen como uno de los grupos con mayores niveles de lectura. De acuerdo con los datos compartidos durante la columna, el 77% de los adolescentes de entre 13 y 17 años y el 58% de quienes tienen entre 18 y 29 años habían leído al menos un libro.


La censura y el peligro de prohibir libros


La conversación también tomó un rumbo histórico y cultural al abordar la prohibición y censura de libros. Trini explicó que la censura puede ser impulsada por gobiernos, instituciones religiosas o grupos políticos con el objetivo de restringir determinadas ideas, controlar información o limitar la libertad de expresión.


En ese sentido, Estados Unidos fue señalado como uno de los principales escenarios recientes de este fenómeno. La información presentada menciona registros de PEN America correspondientes al ciclo 2024-2025, con miles de casos de prohibición o restricción de libros en distintos estados y distritos escolares.


Entre las obras que han enfrentado restricciones aparecen títulos de enorme relevancia dentro de la literatura universal, como Cien años de soledad, de Gabriel García Márquez; El amor en los tiempos del cólera; La casa de los espíritus, de Isabel Allende; El cuento de la criada, de Margaret Atwood; Beloved, de Toni Morrison; 1984, de George Orwell; La naranja mecánica, de Anthony Burgess; y Un mundo feliz, de Aldous Huxley, entre otros.


También se destacó particularmente la presencia de autores latinoamericanos entre las obras restringidas.


Un antecedente doloroso en Argentina


La columna recordó además que Argentina tiene un antecedente histórico de censura estatal sistemática durante la última dictadura militar, entre 1976 y 1983.


Durante ese período fueron prohibidas numerosas publicaciones y perseguidos autores y editoriales. La censura alcanzó incluso a la literatura infantil, con títulos como Un elefante ocupa mucho espacio, de Elsa Bornemann, y La torre de cubos, de Laura Devetach.


También fueron mencionadas obras de autores como Griselda Gambaro, Luis Gusmán y Tomás Eloy Martínez.


Trini recordó además uno de los episodios más simbólicos de aquella represión cultural: en 1980 fueron quemadas 24 toneladas de libros, en un hecho que representa hasta qué punto el control de las ideas puede convertirse en una herramienta de persecución.


El libro frente a la inteligencia artificial


La columna también incorporó una problemática mucho más contemporánea: el vínculo entre los libros, la digitalización y las empresas de inteligencia artificial.


Trini planteó su preocupación frente al proceso mediante el cual libros son escaneados, digitalizados y utilizados para alimentar sistemas de inteligencia artificial. La discusión no se centró únicamente en la tecnología, sino también en el riesgo de manipulación del conocimiento y de las obras culturales cuando grandes cantidades de información quedan concentradas y procesadas por sistemas tecnológicos.


En ese sentido, comparó este fenómeno con una especie de 'Biblioteca de Alejandría en tiempos modernos': una enorme concentración de conocimiento, aunque esta vez almacenado y procesado digitalmente.


La reflexión plantea un interrogante de fondo: así como históricamente la destrucción o prohibición de libros significó la pérdida o el silenciamiento de determinadas voces, en la era digital también resulta necesario preguntarse quién conserva, administra, procesa y eventualmente puede modificar o interpretar el conocimiento disponible.


Leer como forma de preservar el conocimiento


Finalmente, Trini destacó el papel fundamental que tienen los libros en el desarrollo individual y colectivo. La lectura contribuye al pensamiento crítico, permite conservar parte de la memoria histórica, favorece la empatía y constituye una herramienta fundamental para la educación.


Pero además, los libros forman parte de la identidad cultural de una sociedad y permiten sostener debates, generar nuevas ideas y transmitir conocimientos entre generaciones.


En el marco del Día del Lector, la columna dejó así una reflexión que va más allá de la celebración de una fecha: leer también implica defender el acceso al conocimiento, la diversidad de voces y la libertad de pensamiento.


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