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JUAN CRUZ ZUBELDIA - Chacabuco se prepara para la 3.ª Fiesta de la Diáspora Vasca: gastronomía, cultura, música y tradición en la Plaza San Martín
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JUAN CRUZ ZUBELDIA - Chacabuco se prepara para la 3.ª Fiesta de la Diáspora Vasca: gastronomía, cultura, música y tradición en la Plaza San Martín

Este sábado 5 de septiembre, desde las 10 de la mañana y hasta aproximadamente las 19 horas, la Plaza San Martín será escenario de la tercera edición de la Fiesta de la Diáspora Vasca, una propuesta organizada de manera conjunta por los centros vascos de Chacabuco, Pergamino, Arrecifes y San Nicolás.


La actividad tendrá entrada libre y gratuita y busca acercar a toda la comunidad una parte de la cultura vasca a través de la gastronomía, la música, las danzas, el idioma, los juegos y distintas expresiones tradicionales. En esta oportunidad, Chacabuco será la sede anfitriona, luego de que las dos primeras ediciones se realizaran en Pergamino y Arrecifes.


Juan Cruz Zubeldia, integrante del Centro Vasco de Chacabuco, explicó que la celebración se realiza en torno al 8 de septiembre, fecha en la que se conmemora internacionalmente el Día de la Diáspora Vasca.


La palabra diáspora refiere, en este caso, a todas aquellas personas que se encuentran fuera de su territorio o país de origen, ya sea porque emigraron o porque son descendientes de quienes lo hicieron. Para la comunidad vasca, esta dimensión tiene una importancia particular, ya que permite mantener y transmitir una identidad cultural a miles de kilómetros del País Vasco.


'La idea es mostrar nuestra cultura y abrirnos a la comunidad', resumió Zubeldia durante una entrevista radial en la que brindó detalles del evento.


Un gran protagonista: el mondongo


Uno de los principales atractivos de la jornada será la preparación en vivo de una enorme cantidad de callos a la vizcaína, conocidos popularmente en Argentina como mondongo.


La propuesta nació como una manera de captar la atención del público y, al mismo tiempo, mostrar una de las especialidades gastronómicas del Centro Vasco de Chacabuco. Para ello se utilizará un disco de aproximadamente tres metros de diámetro, en el que se cocinará el plato durante la jornada.


La organización prevé trabajar con alrededor de 300 kilos de mondongo crudo, además de los restantes ingredientes, y alcanzar unas 1200 porciones.


La cocción comenzará desde temprano, aproximadamente a las 7 de la mañana, mientras que las porciones estarán disponibles desde el mediodía. Podrán adquirirse para llevar o también habrá un espacio preparado para quienes quieran almorzar en la propia plaza.


Las porciones pueden reservarse de manera anticipada a través de las redes sociales del Centro Vasco, mediante su teléfono o contactándose con integrantes de la comisión. El valor anunciado es de 15.000 pesos por porción.


Pero la gastronomía no terminará allí.


Pinchos, tortilla y chorizos a la sidra


Durante el encuentro también habrá un taller de pinchos, previsto para la tarde, en el que quienes participen podrán aprender y preparar sus propios bocados.


El pincho tiene habitualmente una base de pan y puede combinar diferentes ingredientes. Entre las alternativas mencionadas aparecen el jamón crudo, la tortilla de papa, tomates cherry y diferentes preparaciones con pescado, como las anchoas.


También estará presente el Centro Vasco de San Nicolás con una propuesta gastronómica de chorizos a la sidra, otra preparación característica de la tradición vasca.


La bebida tendrá también su lugar. La sidra es una de las bebidas tradicionales del País Vasco, particularmente vinculada con las zonas productoras de manzanas. A diferencia de la sidra más habitual en Argentina, la sidra vasca tradicional suele ser menos dulce y con menor cantidad de gas.


También se podrá conocer el calimocho, una bebida muy asociada a los jóvenes vascos que combina vino tinto y bebida cola.


Cultura vasca durante toda la jornada


La propuesta fue pensada para que quienes se acerquen puedan recorrer diferentes espacios y participar de actividades durante buena parte del día.


En el sector destinado al idioma se podrá conocer el eusquera, la lengua vasca, considerada uno de los elementos centrales de la identidad cultural de esa comunidad. Habrá propuestas especialmente pensadas para acercar el idioma de una manera sencilla y participativa.


Los más chicos también tendrán su espacio, con juegos y actividades vinculadas con la cultura y el idioma.


Otro de los protagonistas será el mus, tradicional juego de cartas vasco que guarda ciertas similitudes con el truco argentino, aunque presenta una estructura de juego más compleja. Integrantes del Centro Vasco que habitualmente se reúnen para jugar al mus realizarán demostraciones y un campeonato de carácter relámpago.


En el escenario principal, ubicado frente al Palacio Municipal, se desarrollarán además distintas presentaciones de danzas vascas, tanto de adultos como de niños, y actuará el coro del Centro Vasco.


El cierre musical estará a cargo de Haritz, un grupo de San Nicolás dedicado a la interpretación de música vasca, cuya presentación está prevista alrededor de las 18:30.


Una fiesta abierta a todos


Uno de los objetivos centrales de la jornada es dejar en claro que no es necesario tener apellido vasco, contar con ascendencia vasca o ser socio del Centro Vasco para participar de sus actividades.


Zubeldia destacó que muchas veces existe la idea de que los centros vascos funcionan principalmente como espacios para reuniones o eventos privados, cuando detrás de esas actividades existe un importante trabajo cultural.


En Chacabuco se desarrollan propuestas vinculadas con el idioma, las danzas, el coro, el mus, las actividades infantiles y la pelota paleta, entre otras.


También se busca generar espacios para que las nuevas generaciones puedan acercarse a esa identidad. Uno de los desafíos reconocidos por los centros vascos es sostener la participación durante la adolescencia y los primeros años de la juventud, una etapa en la que muchos chicos comienzan a tener otras inquietudes o se trasladan a otras ciudades para estudiar.


La expectativa es que aquello aprendido durante la infancia funcione como una semilla que, con el tiempo, permita recuperar el vínculo con la cultura y las tradiciones.


Una identidad que también se transmite por la memoria


Durante la entrevista, Zubeldia compartió además una experiencia familiar que permite comprender la profundidad del concepto de diáspora.


Su bisabuelo llegó a la Argentina en 1905, en un contexto muy diferente al actual. Según relató, lo hizo como polizón en un buque, dejando atrás su tierra sin las posibilidades de comunicación y de información que existen actualmente.


Décadas después, Zubeldia tuvo la oportunidad de conocer el caserío donde había nacido su antepasado.


El encuentro con ese lugar, conservado por familiares que permanecieron en la zona, fue una experiencia profundamente emotiva.


También recordó que una antigua estampita enviada a su bisabuelo tras la muerte de su madre terminó siendo una pieza importante para reconstruir el origen familiar y localizar el lugar de procedencia del apellido.


La historia sirve para explicar, en términos personales, qué significa la diáspora: personas que se fueron de su tierra y construyeron una nueva vida lejos de ella, pero que mantuvieron de alguna manera un vínculo con sus raíces.


Para Zubeldia, esa conexión puede aparecer incluso cuando el apellido vasco ya no está presente. Las familias se mezclan, los apellidos cambian y las generaciones pasan, pero las costumbres, las historias familiares y el sentimiento de pertenencia pueden permanecer.


Una jornada para compartir


La tercera Fiesta de la Diáspora Vasca se presenta así como mucho más que un encuentro gastronómico. Será una oportunidad para conocer una cultura que forma parte de la historia de numerosas familias de la región y que, al mismo tiempo, busca seguir abierta a quienes quieran acercarse por primera vez.


La organización está a cargo de los cuatro centros vascos y cuenta con el acompañamiento de la Municipalidad de Chacabuco, especialmente en cuestiones vinculadas con la logística, las autorizaciones y el corte de calles.


En ese sentido, se informó que la calle Reconquista permanecerá cerrada desde el viernes para permitir el armado de la infraestructura necesaria.


La invitación es para este sábado 5 de septiembre, desde las 10 de la mañana, en la Plaza San Martín, frente al Palacio Municipal. La entrada será libre y gratuita.


Habrá gastronomía, música, danzas, juegos, idioma, cartas, actividades para chicos y la posibilidad de conocer de cerca una tradición que lleva más de un siglo viajando entre generaciones.


Y, como parte de ese viaje, un enorme disco de casi tres metros de diámetro será durante unas horas el centro de todas las miradas: allí se cocinarán los callos a la vizcaína, mientras en la plaza se celebrará aquello que la diáspora consiguió conservar a pesar de la distancia: la identidad.


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