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FERNANDO SALAS - Hogar San José: 125 años de historia, cuidado y compromiso con los adultos mayores de Chacabuco
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Hora: 17:54
FERNANDO SALAS - Hogar San José: 125 años de historia, cuidado y compromiso con los adultos mayores de Chacabuco

El Hogar San José de Chacabuco atraviesa un año muy especial: 125 años de historia al servicio de los adultos mayores de la comunidad. Fundado en 1901, nació a partir de la iniciativa de la esposa de un médico de aquella época, quien decidió crear un espacio destinado al cuidado y acompañamiento de personas mayores.


Más de un siglo después, aquella iniciativa continúa vigente y se sostiene gracias al trabajo cotidiano de una institución que funciona como sociedad sin fines de lucro, acompañada por una comisión que dedica tiempo y esfuerzo de manera desinteresada para garantizar que el hogar pueda seguir funcionando.


En una entrevista, Fernando Salas, actual presidente de la comisión desde hace aproximadamente un año, repasó la historia de la institución, su presente y también los desafíos que aparecen de cara al futuro.


Hoy el hogar cuenta con 42 residentes, una cifra que representa prácticamente la capacidad máxima de la institución. Para brindar atención y acompañamiento, trabajan alrededor de 30 personas, entre las distintas áreas que hacen posible el funcionamiento diario.


Uno de los proyectos que recientemente llegó a su finalización fue la obra del comedor, una mejora importante para la vida cotidiana de quienes viven allí y que forma parte de un proceso permanente de crecimiento y puesta en valor del espacio.


Pero hablar del Hogar San José también es hablar de las personas que construyeron su historia. Entre ellas aparece Julián, uno de los residentes más característicos de la institución, que lleva 16 años viviendo en Chacabuco y se convirtió con el tiempo en una figura muy querida y representativa del hogar.


Una historia que comenzó en 1901


La historia del Hogar San José se remonta a principios del siglo XX. En 1901, cuando Chacabuco todavía tenía una estructura muy diferente a la actual, comenzó a funcionar esta institución destinada al cuidado de personas mayores.


Desde entonces atravesó generaciones, transformaciones sociales y diferentes realidades económicas, pero mantuvo una idea central: ofrecer un lugar donde los adultos mayores puedan ser cuidados y acompañados.


Actualmente, el hogar continúa teniendo sus puertas abiertas para las familias. La visita de los seres queridos es parte fundamental de la vida cotidiana de los residentes y se busca que quienes viven allí puedan mantener sus vínculos y su relación con la comunidad.


Una historia personal que terminó convirtiéndose en compromiso


La llegada de Fernando Salas al hogar también tiene un componente profundamente personal.


Su vínculo comenzó cuando llevó a su propia madre a la institución. Con el tiempo, su relación con el lugar fue creciendo y empezó a involucrarse cada vez más en las actividades y en el trabajo de la comisión.


Aquella persona que inicialmente llegó al hogar como familiar de una residente terminó incorporándose a la institución hasta asumir, hace aproximadamente un año, la presidencia de la comisión.


Una historia que muestra cómo muchas veces el vínculo con una institución nace desde una necesidad familiar y termina transformándose en una forma de compromiso con toda la comunidad.


Atención permanente y acompañamiento


El cuidado de los residentes requiere una estructura permanente. El hogar cuenta con enfermería las 24 horas, los siete días de la semana, garantizando que los adultos mayores tengan atención durante todo el día.


Además, un médico concurre diariamente a la institución. Cada residente mantiene también a su propio médico de cabecera, de acuerdo con sus necesidades y tratamientos.


En aquellos casos en los que los residentes no cuentan con una beca de PAMI, las familias deben afrontar la cuota correspondiente al hogar y también hacerse cargo de elementos que pueda necesitar la persona, como medicamentos o pañales.


A la vez, el Hogar San José recibe donaciones de aquellas personas que desean colaborar con la institución. Cada aporte permite acompañar el funcionamiento de un espacio que, por sus características, necesita recursos de manera permanente.


Romper con el prejuicio del geriátrico


Uno de los temas que también aparece al hablar del ingreso de una persona mayor a una residencia es el prejuicio que todavía existe socialmente alrededor de los geriátricos.


En muchos casos son los hijos quienes toman la decisión de buscar un lugar para sus padres. Y esa decisión puede estar acompañada de culpa, dudas o la sensación de que ingresar a un hogar significa abandonar a la persona mayor.


Sin embargo, desde la experiencia del Hogar San José, la realidad puede ser diferente.


El ingreso a una institución de estas características puede significar una mejora en la calidad de vida, especialmente cuando la persona necesita cuidados permanentes que la familia no puede brindar por sus propios medios.


Contar con enfermería las 24 horas, atención médica, alimentación, compañía y actividades cotidianas permite que el adulto mayor tenga una atención que muchas veces resulta difícil sostener dentro del hogar familiar.


Y también puede representar un alivio para las familias, que dejan de cargar solas con una responsabilidad que puede ser muy exigente.


La clave, en definitiva, está en entender que el ingreso a una residencia no necesariamente significa alejarse de la familia. Las puertas del Hogar San José permanecen abiertas para que los vínculos continúen.


Un futuro donde estos espacios serán cada vez más necesarios


El crecimiento de la población mayor plantea también nuevos desafíos para la sociedad. Salas advierte que, hacia adelante, instituciones como el Hogar San José serán cada vez más necesarias.


El envejecimiento poblacional obliga a pensar cómo se acompañará a las personas mayores en las próximas décadas y qué espacios estarán disponibles para aquellas que necesiten cuidados permanentes.


En ese sentido, el hogar ya piensa en su futuro. Entre los proyectos aparece la posibilidad de construir nuevas habitaciones, con el objetivo de ampliar su capacidad y continuar respondiendo a las necesidades de la comunidad.


A 125 años de su fundación, el Hogar San José mantiene así una historia que comenzó con una iniciativa solidaria en 1901 y que hoy continúa sostenida por trabajadores, una comisión comprometida, familias, residentes y vecinos que colaboran.


Porque detrás de las paredes de una institución no hay solamente habitaciones, enfermeros o una estructura edilicia. Hay historias de vida. Hay familias. Hay personas que necesitan ser cuidadas y, sobre todo, acompañadas.


Y después de 125 años, el desafío del Hogar San José sigue siendo el mismo que inspiró su creación: que las personas mayores puedan atravesar esta etapa de sus vidas con cuidado, dignidad y compañía.


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