En el marco de una jornada cargada de memoria y reflexión tras la entrevista a un excombatiente de Malvinas, Alejandro Grasso analizó la actualidad política y social del país, estableciendo fuertes vínculos entre el pasado reciente y el presente.
Durante la entrevista, Grasso destacó la figura de los veteranos de Malvinas, subrayando no solo su rol en la guerra sino también el valor humano y el reconocimiento que merecen. En ese sentido, sostuvo que quienes participaron del conflicto 'dieron la vida en todos los sentidos', incluso contribuyendo indirectamente al fin de la última dictadura militar.
Uno de los puntos centrales de su análisis fue el cambio en el discurso social respecto a la dictadura. Según afirmó, el país atraviesa un momento más complejo que años atrás: 'Antes se hablaba de negacionismo, hoy directamente se justifican los hechos, y eso es más grave'. En esa línea, rechazó la relativización de los crímenes de Estado y cuestionó la insistencia en discutir cifras de desaparecidos, remarcando que existen pruebas, testimonios y juicios que sostienen la verdad histórica.
Grasso también hizo referencia a experiencias personales que evidencian la persistencia de discursos de odio, señalando que este tipo de expresiones ya no son marginales. Atribuyó parte de esta situación a la desinformación y al impacto de los consumos digitales: 'La realidad de muchas personas hoy está mediada por lo que ven en el celular, y eso refuerza ciertas ideas'.
En el plano social y económico, advirtió sobre el deterioro de las condiciones de vida, especialmente en sectores medios y trabajadores. En ese sentido, cuestionó el apoyo que aún sostienen algunos sectores a políticas que, según su mirada, los perjudican directamente. 'Hay gente que la está pasando muy mal y aun así sigue acompañando estas decisiones. Eso responde a procesos más profundos, como el individualismo o el rechazo ideológico', expresó.
Asimismo, defendió el rol del Estado en áreas clave como la educación y la salud pública, afirmando que sin ellas el acceso a derechos básicos quedaría restringido a una minoría. 'Son discusiones que creíamos saldadas y hoy vuelven a ponerse en duda', advirtió.
En cuanto a la política, llamó a una mayor participación ciudadana y planteó la necesidad de una autocrítica dentro del peronismo, especialmente en materia de comunicación. Consideró fundamental construir propuestas claras que vuelvan a conectar con la sociedad y generar espacios de diálogo más amplios.
Por último, presentó una iniciativa cultural en Chacabuco vinculada a la memoria del 24 de marzo, que busca convocar a jóvenes y artistas a expresarse a través de distintas disciplinas. La propuesta apunta a mantener viva la reflexión durante todo el año y no limitarla a fechas conmemorativas.
Grasso concluyó con un mensaje enfático: 'La memoria no puede ser solo un acto. Tiene que ser una construcción cotidiana para pensar qué sociedad queremos'.