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LUCAS CASELLA - El deseo no se jubila: derribando los mitos del edadismo para entender la sexualidad y el afecto en la vejez
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Hora: 18:11
LUCAS CASELLA - El deseo no se jubila: derribando los mitos del edadismo para entender la sexualidad y el afecto en la vejez

La sexualidad es un aspecto fundamental y dinámico presente a lo largo de todo el ciclo vital del ser humano. Sin embargo, la llegada de la vejez suele venir acompañada de un fuerte tabú social que asume la desaparición del deseo. Este prejuicio, conocido técnicamente como edadismo, tiende a atribuir la falta de interés sexual puramente a la acumulación de años, ignorando que la intimidad no se extingue, sino que se transforma de manera profunda.



Desarmando el "edadismo": la consulta de los 82 años


A menudo se asume erróneamente que la actividad íntima es terreno exclusivo de la juventud o la madurez reproductiva. El Licenciado Lucas Casella desmitifica este concepto compartiendo un caso clínico real de un paciente de 82 años cuyo principal motivo de consulta psicológica era su preocupación por no lograr hacer feliz sexualmente a su esposa. Este ejemplo demuestra que las inquietudes afectivo-sexuales persisten y tienen un impacto directo en la autoestima, los vínculos y la salud mental integral en la tercera edad.


Cuando se produce una disminución del deseo o de la respuesta física en esta etapa, los factores suelen ser de índole médica o farmacológica en lugar de biológicos estrictamente cronológicos. Trastornos frecuentes como la diabetes, la hipertensión o el colesterol elevado, sumados al impacto de la polifarmacia (el uso habitual de múltiples medicamentos con efectos secundarios adversos), son los verdaderos causantes de ciertas disfunciones. El cuerpo cambia, y en los hombres puede prolongarse el período refractario, mientras que en las mujeres la menopausia puede generar sequedad vaginal. Ante esto, la recomendación profesional es evitar la automedicación con fármacos como el sildenafil (viagra) y consultar siempre al urólogo o médico de cabecera, dado que sus interacciones vasculares pueden acarrear serios riesgos cardíacos.



La creatividad como bandera y "el plan" del encuentro


La madurez biológica abre una gran oportunidad para la deconstrucción y la creatividad. Lejos de los estándares normativos impuestos por los consumos digitales o la pornografía —que generan falsas expectativas incluso en los jóvenes—, en la vejez la sexualidad se despliega con otros tiempos. Se pasa de la genitalidad exclusiva a una "ceremonia" afectiva donde el contacto físico, las caricias, los besos, el sexo oral y el rozarse son plenamente eróticos y válidos.


En una sociedad que corre contrarreloj, el adulto mayor resignifica el tiempo. Así como la preparación para un viaje o una salida a la perfumería se vive como un gran acontecimiento, el encuentro íntimo se convierte en "el plan". Al no tener las demandas de la crianza de los hijos o las obligaciones laborales estrictas, las parejas ganan espacios de libertad para disponerse y predisponerse con tranquilidad al disfrute mutuo.



Consentimiento, cuidado institucional y el fenómeno del baile


Un pilar indispensable de la columna del Buen Trato es el consentimiento y el respeto absoluto. El consentimiento no es una conversación exclusiva de los adolescentes; en la vejez adquiere una relevancia crítica, particularmente ante cuadros de deterioro cognitivo o demencias. Estas patologías a veces generan desinhibición conductual, requiriendo una mirada sumamente atenta, cuidadosa y ética por parte del personal de salud o familiares a cargo para proteger la vulnerabilidad de las personas. Asimismo, los especialistas recuerdan que el cuidado preventivo sigue vigente, dado que las enfermedades de transmisión sexual también ocurren en la tercera edad.


Por otra parte, se observa un contraste interesante en la generación de nuevos lazos afectivos: en los entornos residenciales o adultos institucionalizados se registran con más frecuencia nuevas parejas debido a la convivencia 24/7, a diferencia de los adultos que viven de forma independiente, donde la viudez a veces congela la posibilidad de reiniciar una vida amorosa por rigidez o malas experiencias pasadas.


La socialización y el coqueteo son catalizadores biológicos de energía positiva y dopamina. Muestra de esta vitalidad indomable fue la reciente celebración del Día del Jubilado en Rawson, hacia donde partieron combis repletas desde la colonia de adultos mayores local. Mientras los jóvenes a menudo anteponen el cansancio para salir un día de semana, los mayores se vistieron, se prepararon y disfrutaron de la ceremonia del baile, demostrando que la vida y el deseo son puro movimiento. La madurez enseña a tener clara la jerarquía de lo valioso: los vínculos, el afecto y la salud integral.


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