"La ansiedad es lo que nos lleva a no tener límites y saltar barreras": Análisis y desafíos de la salud mental en Chacabuco
En el marco de la conmemoración del Día Internacional de la Salud Mental, la médica psiquiatra Dra. Cecilia García, integrante del equipo del Hospital Municipal de Chacabuco, compartió una mirada reflexiva sobre las problemáticas más frecuentes que se atienden tanto en el sistema público como en la práctica privada. Con un enfoque centrado en la prevención, el trabajo interdisciplinario y el valor de los lazos afectivos, la profesional analizó el impacto que ha dejado el periodo pospandemia en la comunidad.
El aumento de las consultas: Ansiedad y angustia en jóvenes
De acuerdo con los datos recabados en los servicios de guardia y consultorios del hospital local, el motivo de consulta predominante en la actualidad es la ansiedad, acompañada frecuentemente por estados de angustia. De acuerdo con los registros del servicio, la franja etaria donde se concentran la mayoría de las primeras consultas abarca desde los 18 hasta los 27 años, con una prevalencia marcada en mujeres jóvenes.
Al respecto, la Dra. García señaló que este fenómeno responde en gran medida a la aceleración del ritmo de vida actual y a la búsqueda de inmediatez:
"Vivimos en una aceleración del pensamiento donde se quiere todo ya. Cuando eso no se logra, aparece la frustración, la angustia y la depresión. La ansiedad es lo que nos lleva a no tener tiempo o límites claros, derivando a veces en conductas desadaptativas e impulsivas."
Más allá del fármaco: La red de contención afectiva
Uno de los pilares resaltados durante la entrevista fue la necesidad de desestigmatizar la atención psiquiátrica y comprender el tratamiento desde una perspectiva integral. Si bien en determinados casos la medicación es una herramienta necesaria para estabilizar los síntomas, no constituye una solución aislada.
"Esto es como tener presión alta o un problema cardíaco: requiere evaluación y seguimiento. Pero lo crucial es el 'día después' de la consulta. Necesitamos construir redes de contención por fuera de la sala: padres, abuelos, tíos, o incluso un vecino comprometido. El paciente necesita saber quién lo va a acompañar en su proceso", explicó la especialista.
A su vez, destacó la ventaja del trabajo en el ámbito hospitalario, donde la labor multisectorial permite articular acciones entre distintas instituciones que hayan intervenido a lo largo de la vida del paciente, reconstruyendo su historia previa para brindarle una atención más precisa y humana.
Consumos problemáticos y el rol de la prevención escolar
Otro de los temas abordados fue el consumo de sustancias y su presencia en la dinámica comunitaria. La Dra. García explicó las particularidades del abordaje en adicciones, donde la normativa vigente exige la voluntariedad del paciente para sostener los tratamientos.
"En el consumo problemático, el paciente suele ser consciente de su situación, pero manifiesta no tener el deseo o la fuerza para dejar de consumir en ese momento. Es allí donde el dolor familiar se hace evidente y donde se debe trabajar arduamente en fortalecer esa voluntad", sostuvo.
Frente a este panorama, la profesional remarcó que "nadie consume porque sí" y que el uso de sustancias suele ser una vía de escape ante sufrimientos no resueltos. En este aspecto, la escuela se posiciona como el primer nivel de contención comunitaria por fuera de la familia. Al estar los jóvenes capacitados e informados sobre el tema, el ámbito escolar se convierte en un espacio estratégico para detectar cambios de conducta, aislamiento o abandono de proyectos, permitiendo una intervención temprana.
Volver a "puertas adentro": El mensaje para las familias
Finalmente, la médica psiquiatra hizo un llamado a recuperar la presencia y el contacto directo en los hogares. Más allá de la independencia gradual que adquieren los adolescentes, remarcó que el acompañamiento adulto es insustituible en actividades cotidianas, eventos escolares o deportivos, y espacios de conversación sin pantallas de por medio.
"Estar y acompañar no es violar la intimidad de un hijo. Es volver a sentarnos a la mesa, interesarnos por sus amigos, escucharlos y construir recuerdos positivos. Los jóvenes de hoy tienen un discurso supernutritivo y deseos de superación; acompañarlos y nutrirnos de su energía es un privilegio que como adultos no debemos perdernos", concluyó.